Carro de Combate Matilda II
Carro de Combate de Infanteria Matilda II.



El carro de infantería Mk-II, mas conocido como Matilda II, fue uno de los mas famosos carros de la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en servicio desde el principio hasta el final de la guerra, sobre todo su recuerdo quedo asociado a los combates en África del Norte, donde se gano su apodo de la “Reina” del campo de batalla. Fue reemplazado en servicio por el carro de infantería Mk-III Valentine. Con su grueso blindaje lo hacia casi invulnerable en los combates de carro contra carro, pero esta ventaja también representaba sus grandes deficiencias en velocidad y armamento.

Cuando el carro de infantería Mk-I Matilda, fue retirado del servicio, en 1.940, se le empezó a conocerse solamente como carro de infantería Mk-II Matilda.

Desarrollo:
En 1.936 se vio la necesidad de un carro de infantería, que se debería de desarrollar bajo la especificación A12, empezando los trabajos a finales de año.

El carro de infantería Mk-II fue desarrollado por el Royal Arsenal de Woolwich, bajo la especificación A12 del Estado Mayor y se le encargo la construcción a Vulcan Foundry. El diseño se basó en la especificación A7 (que había comenzado el desarrollo en 1.929) en lugar del carro de infantería Mk-I, que estaba dotado de una sola ametralladora como armamento, un estrecho chasis y una tripulación de dos hombres.

Cuando la guerra se empezó a ver como algo inminente, la producción y el desarrollo se aceleraron, mientras que el Matilda I se ralentizo. El primer pedido del Matilda II fue de 140 unidades a mediados de 1.938.

Diseño:
El Matilda pesaba alrededor de 27 toneladas, doblaba en peso al anterior Matilda I y estaba armado con un cañón QF de 2 libras (40 mm) colocado en una torre ocupada por tres hombres. El giro de la torre se efectuaba gracias a un motor hidráulico o con un sistema de emergencia manual, con un giro completo de 360 grados; el cañón tenía un arco de elevación/depresión de -15 a + 20 grados. Una de las debilidades más graves de la Matilda II fue que el cañon carecía de un proyectil de alto explosivo, esto dio lugar a que se tuvieran que equipar al carro con un obús QF de 3 pulgadas (76 mm) que actuaban generalmente a nivel de Cuartel General.

Al igual que muchos otros carros de infantería británicos, estaba fuertemente blindado; la parte mas delgada era de 20 mm, la parte delantera tenía un grosor de 78 mm, mucho más que la mayoría de los carros contemporáneos. El blindaje de la torre era de 75 mm en toda ella. El blindaje de los lados del carro era de 65 a 70 milímetros y el blindaje en la parte trasera, protegiendo los laterales y la trasera del motor era de 55 milímetros. El blindaje frontal era de 75 milímetros, aunque las placas de la parte superior e inferior eran más delgadas, pero en ángulo. La parte superior del casco y torre era de 20 milímetros. Los carros Panzer III y IV alemanes, contemporáneos a el tenían un blindaje de entre 30 y 50 milímetros en el casco.

La forma del blindaje delantero del casco se basaba en el diseño de los carros tipo Christie, teniendo en su parte mas estrecha unos armarios de almacenamiento de pertrechos a cada lado. El pesado blindaje, combinando el del casco y la torre, lo convirtieron en una leyenda en la campaña del desierto; durante el periodo de 1.940 – 1.941 el Matilda se ganó el apodo de “Reina del Desierto”. Su grueso blindaje le hacia invulnerable a los disparos del 37, 47 y 50 mm de los cañones del Eje de la época, solo el cañón Pak-40 de 75 mm y el Flak-18 de 88 mm, podían penetrar su blindaje.

Mientras que el Matilda tenia una protección de lo mas adecuada para la época, en los combates del Norte de África, esta misma ventaje le hacia extremadamente lento, no llegaba a los 10 km/h en el desierto. En aquel momento, esto no se pensaba que era un problema, ya que la doctrina del carro de infantería británica priorizaba el grueso blindaje, la capacidad de cruce de zanjas y la movilidad todo terreno, frente al armamento mas pesado. La velocidad lenta del Matilda se vio agravada por una suspensión problemática y una unidad de potencia relativamente débil, el último de los motores desarrollados fue combinando dos motores de autobús al mismo eje de salida, que dejaba además la posibilidad de desembragar uno de los motores y así poder funcionar, al menos con un solo motor. Esta solución no era del todo satisfactoria ya que requería mas trabajo de mantenimiento, al tener que ajustar dos motores al mismo rendimiento, que estaban sujetos a problemas y desgastes desiguales.

Sistema de suspensión del carro había sido desarrollado por Vickers para su prototipo de carro Medio C de mediados de la década de 1.920. El carro estaba dotado de cinco bogeys doble rueda a cada lado. Cuatro de los bogeys estaban motados en parejas con un muelle helicoidal horizontal común. El quinto boggie estaba fijado en el casco. Los primeros Matildas tenían rodillos de retorno que fueron reemplazados posteriormente por unos patines, que eran mucho más fáciles de fabricar y mantener.

La torre llevaba el armamento principal con una ametralladora en la parte derecha, en  un primer momento una Vickers, de 7,70 mm refrigerada por agua que después se sustituyo por una BESA, de 7,92 mm, refrigerada por aire, coaxial con el armamento principal. El movimiento de la torre se conseguía con un motor hidráulico. El conjunto del arma estaba bien equilibrado para facilitar el movimiento del artillero. Dos lanzadores de humo, en el lateral derecho, se encontraban accionados con las recamaras de rifles Lee-Enfield, que disparan una sola granada que después se debían de recargar a mano, desde fuera de la torre.

Historia de producción:
La primera Matilda fue producido en 1.937, pero sólo dos estaban en servicio cuando estalló la guerra en septiembre de 1.939. Tras el pedido inicial de Vulcan Foundry, un segundo pedido fue realizado poco después a Ruston y Hornsby. Fueron producidos unos 2.987 carros, por diferentes fabricantes. El último fue producido en Agosto de 1.943. El pico de mayor producción tuvo lugar en 1.942, siendo el modelo más común el Mk-IV.

El carro era complicado de fabricar, por ejemplo, la fabricación del glacis delantero en una sola pieza de fundición solía dar problemas en el grueso del mismo, que no encajaba perfectamente, al variar el grosor, por lo que debían de ser rebajadas posteriormente. Este proceso requería trabajadores altamente calificados y tiempo adicional. La suspensión compleja y los faldones laterales, divididos en varios paneles también agregaban complejidad al montaje.

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